Ni que sea Gemini, encarnado por Lagerta con la vara en la mano, ni Chat-GPT, a su lado como Pentesilea, ni Cloud, ni Perplexity... ni ninguna saben en realidad de lo que hablan
En Ceres Net, hemos señalado en varias ocasiones la intrigante dicotomía entre las capacidades aparentemente ilimitadas de la Inteligencia Artificial y su sorprendente limitación cuando se enfrentan a la complejidad de los casos reales. Autores como López de Mántaras han formulado la pregunta ¿realmente los Grandes Modelos de Lenguaje (LLM) comprenden el tema del que nos devuelven miles de datos, o simplemente "recitan" información sin una verdadera comprensión? Él concluía que no y cuanto más profundiza uno en esto, más parecen darle los resultados la razón los resultados a López de Mántaras.
Para explorar esta cuestión, decidimos llevar a cabo un experimento en el campo de la Historia, utilizando, la versión Pro y el modo Deep Research de Gemini y confrontándola con una hipótesis de trabajo específica. Nuestra hipótesis postulaba que el sufragio universal masculino se logró en gran medida como consecuencia de dos eventos clave a partir de 1789, el inicio de la Edad Contemporánea:
1. El aumento desproporcionado de muertos y heridos en las guerras: Este cambio radical en la naturaleza del conflicto, pasando de ejércitos mercenarios a ciudadanos combatiendo y muriendo en números sin precedentes, debería haber generado una demanda de participación política. Si se les exigía morir por la nación, ¿no era lógico que tuvieran algo que decir en cómo se gobernaba?
2. La implantación de la enseñanza pública y gratuita: La educación masiva habría expuesto a la población a modelos alternativos de gobierno, como la democracia ateniense de Pericles o, más pertinentemente, el sufragio universal de la República Romana. Si ya se había enseñado a la gente sobre la existencia de sistemas participativos en la Antigüedad, la idea de la autodeterminación popular no sería tan ajena.
Sometimos esta hipótesis a Gemini, para nosotros el mejor de todos los LLM y el más crítico. Su respuesta a la primera parte de nuestra hipótesis fue afirmativa, y la justificó comparando el número de bajas en las veinte batallas más sangrientas entre 1789 y 1848 (el periodo que precedió a la Primavera de los Pueblos y las primeras legalizaciones del sufragio universal masculino) con sus equivalentes en la Edad Media y Moderna. Esto parecía indicar una correlación lógica y un cierto nivel de comprensión de los datos cuantitativos. Para esto buscó en más 134 web y le llevó varios minutos. Esto es algo muy difícil para una persona que no sea historiadora porque fuera de un listado de diez batallas no sabría por donde seguir.
Sin embargo, fue su respuesta a la segunda parte de la hipótesis lo que reveló una clara limitación en su comprensión histórica. Gemini, en su lenguaje políticamente correcto, afirmó que no había una correlación. La capacidad de búsqueda de Gemini es irreprochable. Conseguir datos sobre los temarios educativos en distintos países de dos o más siglos atrás está al alcance de muy pocos y le levaría horas, incluso días. Gemini ofreció dos argumentos:
1. Implantación temprana en naciones alemanas: Alegó que en muchos países con naciones alemanas, la enseñanza universal obligatoria se había implantado antes de 1848. Aquí, nuestra réplica es contundente: "¡Precisamente por eso!" Varias generaciones ya habían sido instruidas en la existencia de esos sistemas electivos, curiosamente implantados en dos de las civilizaciones más grandes de Europa (Grecia y Roma). Lejos de refutar nuestra hipótesis, esta observación la refuerza, pero al parecer como las fechas no cuadraban la máquina no entendía un hecho y su consecuencia a medio o largo plazo.
2. Contenido religioso en la enseñanza: El argumento más esclarecedor y preocupante fue su afirmación de que la enseñanza universal obligatoria se centraba principalmente en la Religión (Cristiana, ya fuera Católica o Protestante) y no en la Historia. Aquí, la falta de comprensión histórica de la máquina se hizo dolorosamente evidente. Nuestra respuesta es, de nuevo, "¡Precisamente por eso, y con más fuerza!" Es inconcebible que en la enseñanza de la religión cristiana nunca se mencionara la persecución de los primeros cristianos en tiempos de Roma y las diferencias de trato o de privilegios a los ciudadanos romanos, caso de san Pablo, con los no romanos, caso de San Pedro. Y si se hablaba de Roma, es imposible que no se mencionara en algún momento su sistema electivo y la posterior pérdida de ese sistema por los emperadores, coincidiendo con las persecuciones cristianas. La historia de Roma y la enseñanza del cristianismo están intrínsecamente ligadas, y la mención del sufragio universal masculino antes o después aparecía, en pocas o en muchas clases, pero aparecía.
La conclusión es innegable: los Grandes Modelos de Lenguaje tienen los datos, muchos datos, pero no saben de qué hablan. Pueden "recitar" hechos y cifras, incluso hacer correlaciones numéricas básicas, pero carecen de la capacidad de hilvanar los conceptos, en este caso históricos, de comprender el contexto cultural, social y político que subyace a los eventos. No pueden conectar los puntos de la misma manera que un historiador humano, que entiende las implicaciones sutiles y las interconexiones que van más allá de la mera recolección de información. Esto pone en perspectiva la supuesta "objetividad" de la IA: es objetiva en la manipulación de datos, pero no en la comprensión profunda de la realidad.
