Da igual cuantos cientos de pruebas se hagan. A la hora de la Verdad habrá que correr y luchar contra problemas.
El desarrollador de un programa suele ser el peor probador y lo es por tres motivos:
- La inmensa mayoría busca si el programa hace lo que debe hacer o si funciona lo recién programado, o si funciona esto en no se qué circunstancia, pero no tiene en cuenta los mil y una combinaciones que se pueden dar al interactuar con el resto, el ensayo general.
- La cantidad de combinaciones posibles puede ser mucho más grande, no que el tiempo para probarlas, sino la imaginación para caer en que una combinación determinada se puede producir.
- El famoso dicho “es inútil hacer nada para tontos, los tontos son muy ingeniosos”. Un profesional de un campo determinado ya sabe que algo no funcionará o si funciona no será como se espera, ni siquiera tiene que ser consciente de ello, es que no le sale de dentro hacer o dejar de hacer tal o cual cosa, pero sí le sale de dentro al usuario normal.
Por eso, la hora de la verdad es como entrar en combate, hay miedo, inseguridad, tensión, reproches... Decían las costureras de Playtex, la marca de ropa interior pero de la división espacial, que veían con angustia a los astronautas en la Luna con los trajes tejidos por ellas. No me extraña.
