Llevar las facturas en papel como hace Pentesilea tiene los días contados por ley, ni siquiera en PDF.
Como ya avisamos en otro artículo, la obligación de la factura electrónica entre empresas y profesionales ya es una realidad normativa. El Real Decreto 238/2026, de 25 de marzo, fue publicado oficialmente en el BOE el pasado 31 de marzo de 2026 por lo tanto entró en vigor el 1 de abril. Esto quiere decir que pronto dejarán de ser válidas las facturas en PDF, en hojas de cálculo o hechas a mano. Ahora tendrán que emitirse en un formato de datos estructurado. Y no estamos hablando del ancho, el alto o el color del documento, sino de formatos que puedan ser leídos por otras máquinas. El estándar principal será el Facturae utilizado por la Administración, basado en archivos de texto con etiquetas XML específicas. Menos mal que, de momento, se planea aceptar otros formatos internacionales como UBL o CEFACT; al menos habrá algo de margen para elegir.
Decimos que "se planea aceptar" porque todas las facturas habrá que comunicarlas a la Hacienda Pública (es el ojo que todo lo ve), y para eso el Estado debe proporcionar una plataforma pública que aún están desarrollanda. Sobra decir que debe ser gratuita, solo faltaba tener que pagar encima.
El momento exacto para empezar a prepararse lo anunciará la Administración en una próxima Orden Ministerial que regulará los detalles técnicos de dicha plataforma. Esto está previsto para antes del 1 de julio de 2026. Ya veremos si son capaces de tenerla lista para esa fecha. Por lo tanto, hasta principios de julio —o cuando finalmente se publique— no comienza la cuenta atrás real; no se puede programar nada en firme porque no se conocen los detalles técnicos exactos. Desde luego, han elegido un momento estupendo para encender el cronómetro: las vacaciones de verano. A partir de esa futura publicación, las empresas que facturen más de ocho millones de euros tendrán un año para implantar el sistema informático, y el resto de empresas y profesionales dispondrán de dos años.
1. Y esto ¿a qué viene?
El objetivo de la ley es doble: por una parte, reducir la morosidad comercial (¿incluirá esto a la propia Administración Pública, considerada históricamente el mayor moroso?) y, por otra, obligar a la informatización forzosa del tejido empresarial. Cabe preguntarse si, dado que las empresas no se han informatizado en todo el tiempo que han tenido hasta ahora, quizá exista algún motivo de fondo que un simple decreto no pueda resolver.
Toda esta maquinaria supone que habrá que comunicar a Hacienda absolutamente todos los detalles de la operación, no solo el emisor, el receptor y los totales, como ocurre con VeriFactu. Además, el receptor de la factura deberá informar a través del sistema su aceptación o rechazo, así como la fecha exacta en la que se pagó. Por lo tanto, estamos ante una carga de trabajo administrativo muy difícil de asumir si no se cuenta con un programa informático que, además de crear presupuestos y emitir facturas, integre la gestión de cobros. No es descartable que en el futuro obliguen también a reportar los datos propios de la contabilidad de partida doble; es decir, indicar si se cobró por domiciliación, en efectivo o por tarjeta, e incluso de dónde salió o a dónde fue el dinero (la caja, la cuenta bancaria, aportaciones, etc.).
Solo hay una cosa buena en todo esto: nos ha pillado con el motor de Boira Sistemas Digitales preparado, aunque habrá que esperar a ver qué árbol de etiquetas exacto exigen para la Interfaz Programable. Seguro que no será igual que el de VeriFactu. Al fin y al cabo, ¿por qué iban a facilitarnos las cosas cuando pueden obligarnos a programarlo de forma diferente?
2. Glosario Técnico Añadido
- XML (Lenguaje de Marcado Extensible): Es un estándar informático que permite almacenar datos de forma estructurada en un archivo de texto plano. A diferencia de un PDF, que está diseñado para que lo lea un ojo humano (con sus colores y logotipos), el XML está diseñado para que lo lean de forma automática otros programas informáticos sin cometer errores de interpretación.
- Etiquetas XML: Son las marcas de texto que envuelven y dan significado a cada dato dentro del archivo. Siempre van entre los símbolos menor y mayor que (< >), y obligan a abrir y cerrar el dato. Por ejemplo, en las entrañas de Boira, para indicar que el coste de un alquiler de una embarcación es de 300 euros, el código que se envía no es un número suelto, sino algo con una notación estructurada (notación serpiente) similar a esto:
300.00 .
- Facturae: Es el formato estándar de factura electrónica (basado en XML) definido y exigido por la Administración Pública en España. Tiene una estructura de árbol muy estricta; si falta una sola etiqueta obligatoria, el archivo entero es rechazado.
- Otros formatos (UBL y CEFACT): Son alternativas internacionales al Facturae. El Universal Business Language (UBL) y las normativas CEFACT de las Naciones Unidas son estándares globales para el intercambio electrónico de documentos comerciales. La nueva ley española permitirá usarlos para que las empresas que facturan al extranjero no tengan que usar dos sistemas informáticos distintos.
- Contabilidad de doble entrada (o partida doble): Es el principio básico de la contabilidad moderna. Establece que en cada operación comercial siempre hay un origen de los fondos y un destino, manteniendo el equilibrio. Por ejemplo, si un armador cobra 500 euros en efectivo por un alquiler, el sistema anota que se ha generado un ingreso de 500 euros (el origen) y, simultáneamente, anota que la "Caja física" ha aumentado en 500 euros (el destino). La nueva ley apunta a exigir un mayor control sobre estos flujos de pago.
